jueves, 14 de febrero de 2013

Gracias


Cuando miro alrededor y veo lo difícil que se hace la vida, lo empinada que es la cuesta, sonrio por dentro pensando “no estoy solo, tengo una gran amiga en la que apoyarme”. La verdad es que hay ciertos trayectos de la vida que no hubiera podido transitarlos solo. Tuve momentos de franca desesperación en los que tu mano salvadora llegó justo a tiempo, o en los que tus palabras de aliento sirvieron para que no cayera. Hoy, mirando hacia atrás  me maravillo de esas experiencias, casi lloro con nostalgia y admiración por tu fortaleza y tu dedicación. No se cuánta gente podrá decir esto de otra persona, ojalá que muchas, pero lo que en realidad siento es que no existen demasiadas personas como tú en este planeta y agradezco a Dios que te haya puesto en mi camino.

Supiste día a día ganarte mi confianza, hacerte compañera de los sinsabores, compinche de las alegrías. En un mundo de indiferencia y envidia, logramos juntos edificar un mundo perfecto, un oasis sagrado en el que pudiéramos ser nosotros mismos y descansar en la confianza y la comprensión. A pesar de las turbulencias defendimos con entereza nuestro lugar. No cedimos ante los compromisos, la falta de tiempo, el trabajo. Siempre pudimos encontrar un momento en el que juntarnos a comulgar y a compartir nuestras experiencias. Y eso es importante,muy importante.

2 comentarios:

  1. Cada vez que leo esto, lloro.
    Es lo más bonito que nadie me ha dicho jamás... siempre que sienta que no valgo nada, volveré a leer esto.
    Por mucho tiempo que pase, nunca nos perderemos el uno al otro.

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