jueves, 25 de abril de 2013

Ahora

         Dijo John Lennon que algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir aquí y ahora. En realidad, la inmensa mayoría hacemos eso: pasamos la mayor parte de nuestro tiempo recordando el pasado y haciendo planes de futuro, olvidando que la magia de la vida está en el presente.

         Damos demasiada importancia al ayer. Nos centramos en viejos recuerdos que no queremos olvidar; en historias que nos hicieron sufrir; en personas que un día tuvimos cerca; en los años de escuela, instituto o universidad; en nuestro primer -y a veces único- amor; en amigos a quienes perdimos la pista; en qué hubiera pasado si hubiésemos escogido otro camino, si nos hubiéramos dejado llevar por nuestro instinto, si en lugar de un 'no' hubiésemos dicho un 'sí'... Sin darnos cuenta, gastamos parte de nuestro presente pensando en el pasado.

           Pero para contrarrestarlo, existe el futuro. Así que también optamos para dedicar nuestro presente a pensar en lo que haremos más adelante. Y, por supuesto, no nos faltan ideas: más adelante estudiaremos una nueva carrera; aprenderemos inglés, alemán, chino o ruso; escribiremos un libro; llamaremos a ese amigo/a de hace años; nos cuidaremos más, comeremos mejor y haremos algo de ejercicio; viajaremos a la India, New York o Kenia; nos compraremos una casa mejor, un coche mejor, y todo eso trabajando más y mejor... Y como tenemos tan claro lo que haremos en el futuro, dejamos pasar el presente tranquilamente porque lo que nos importa de verdad es lo que está por llegar. Ya lo haremos más adelante. Pero, por supuesto, nunca llegará el momento ideal mientras nuestro principal actividad sea sentarnos a esperar.

          Nuestro principal problema es que lo dejamos todo para más adelante, sin darnos cuenta que el futuro siempre será futuro, igual que el pasado ya es parte del ayer. Así que el único momento que de verdad existe, que de verdad influye en nosotros, es el presente. El ahora. Porque es ahora cuando podemos decidir qué hacer con nuestra vida y, por tanto, marcarnos metas y ponernos en el punto de partida. Es ahora cuando podemos empezar a comer mejor, llamar a esa amiga, empezar a fijarnos cuál es la casa de nuestros sueños, organizar ese viaje, decirle a esa persona cuánto la queremos y cuánto nos ha importado siempre...

           Soñar está muy bien; es más, bajo mi punto de vista es necesario para saber que si nuestra mente lo imagina nosotros lo podemos alcanzar, pero no hay que soñar pensando que todo llegará solo. Porque los sueños solo sirven si detrás de ellos hay alguien dispuesto a cumplirlos. Y, para ello, hay que aprender del pasado como lo que es, y aprovechar cada segundo del presente para que cuando pensemos en el futuro lo que nos quede por desear ya esté en marcha ahora. Porque las grandes elecciones se toman ahora, los grandes planes de toman ahora, y nuestra vida solo existe ahora. Así ahora es un buen momento para aprovechar esa oportunidad y empezar a andar hacia nuestras metas.

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