jueves, 16 de enero de 2014

Recapacitaciones




Hoy, mi alma quiere gritar, llorar y dejar de lado a todo el mundo, gente que me le hizo daño y gente que hizo algo bueno por ella, porque aunque el número de gente que le hizo bien sea más grande que el de la que le hizo daño, ese dolor entró más profundo de lo que hicieron esas personas.




De verdad, que le gustaría hacer todo ésto, pero sobre mis hombros recaen promesas que en su momento hice y me hice a mi mismo para no abandonar cuando el camino era negro y sin luz alguna, siempre que busque a una luciernaga, que ilumine con el tintineo de su dorso los pasos que doy.




En la última semana, me he dado cuenta de ciertas cosas:



Primera, tengo que quitarme de la cabeza el miedo a declararme, si no le gusto pues es igual porque mejor tenerla como amiga y nada más, a perderla.




Segunda, si algo malo me pasa, es mejor sacarlo y que te den tu apoyo u opinión tus amigos a sufrir por ello en silencio.




Tercera, no lo des siempre todo al principio, deja que sea la persona la que se interese por como eres, entra con lo básico siempre: Nombre, edad, y buscar gustos en común.




Cuarta, el hombre casi siempre es el que tiene que dar el primer paso, asúmelo y actua en consecuencia.




Quinta, si a alguien le gustas tan solo por sus ojos, olvidate de esa persona, porque lo que siente por ti es tan solo que le gustan tus ojos y nada más.




Sexta y última, me he de querer más por lo que tengo que por lo que no tengo.

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