miércoles, 23 de abril de 2014

El post-problema


No fuimos los únicos que crecimos así. A día de hoy,los niños todavía reciben apodos. Los clásicos eran:"Hola estúpido","Hola imbécil".
Parece que cada colegio cuenta con un arsenal de apodos que logra poner al día cada año, y si un niño irrumpe en una escuela y nadie a su alrededor decide escuchar,¿Acaso se inmutan?Son solo ruido de fondo de una banda sonora atascada que se repite cuando la gente dice cosas como:"Los niños pueden ser crueles".Todas las escuelas eran una carpa de circo,y la jerarquía iba de acróbatas a domadores de leones,de payasos a feriantes, todas estas leguas por delante a las que iríamos.
Fuimos raros, niños garra de langosta y señoras barbudas,extraños malabares de depresión y soledad,jugadores solitarios, girando la botella,tratando de besar las partes heridas de nosotros mismos y sanar,pero por la noche, mientras los demás dormían,seguíamos caminado por la cuerda floja.
Era práctica, y sí, algunos de nosotros caímos.
Pero quiero deciros que todo esto son sólo escombros que quedan cuando por fin decidimos romper con todas las cosas que pensamos que solíamos ser,y si no ves algo hermoso en ti, busca un mejor espejo, mira un poco más de cerca, mira un poco más,porque hay algo dentro de ti que te hizo seguir intentándolo a pesar de todos los que dijeron que abandonarías. Creaste una armadura alrededor de tu corazón roto y lo firmaste. Firmaste,"Están equivocados".
Porque tal vez no perteneces a un grupo o a una pandilla. Tal vez fuiste la última persona que decidieron escoger para baloncesto o para todo. Tal vez solías traer moratones y dientes rotos para presentar en clase, pero nunca lo dijiste,porque...¿Cómo puedes mantenerte firme cuando todos a tu alrededor quieren enterrarte?.Tienes que creer que estaban equivocados...Tienen que estar equivocados...
¿Cómo si no podríamos aún estar aquí de pie?Crecimos aprendiendo a animar a los desvalidos porque nos vemos en ellos. Somos tallo de un raíz sembrada en la creencia de que no somos lo que nos apodaron. No somos coches abandonados varados y atorados en alguna carretera,y si de alguna manera lo estuviéramos, no te preocupes,solo tendremos que salir a caminar por gasolina.
Somos graduados de la clase de "Lo logramos",no los ecos de las voces clamando "Los apodos nunca me hieren"... Porque claro que lo hicieron. Pero nuestras vidas siempre continúan siendo un acto de equilibrio que tiene menos que ver con el dolor...y más con la belleza.